Ángel de Vega Cazorla, un alcalde recordado

Ángel de Vega Cazorla murió el 8 de noviembre víctima de un cáncer. Tenía 58 años. Ese día se cerraba funestamente una carrera de tres décadas como alcalde de su pequeño pueblo, Cabañas de Yepes, y dejaba un vacío en la Diputación de Toledo como delegado de Conservación Vial y Parque Móvil. Cinco meses y medio después, a este abuelo de varios nietos le rindieron este sábado un sentido homenaje en La Guardia, en el Día de la Comarca de Ocaña y durante la entrega de los premios de la asociación Don Quijote de la Mancha. «Ángel fue un hombre excelente y extraordinario, que tenía la capacidad de empatizar con los problemas, de empatizar con la gente, para ayudar a todo el mundo. Tenía una gran capacidad de luchar, trabajar y reivindicar en beneficio de su pueblo y comarca». El presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez, pronunciaba estas palabras sobre su «añorado compañero y amigo» delante de su mujer, Socorro, y de sus hijos Alberto y Rubén. «Fue un gran diputado provincial y representaba muy bien los intereses de su comarca», remarcaba emocionado junto al delegado provincial de Agricultura, Jesús Fernández. La asociación entregaba su 'Quijote del Año' a Ángel de Vega en reconocimiento y como homenaje a su dilatada dedicación como alcalde de unos cientos de paisanos, «ampliando la prestación de servicios a su vecindario y, muy especialmente, a la comarca en su conjunto». Participantes en la entrega de premios - Diputación Estos premios, como dijo Gutiérrez, reconocen «cosas tan importantes» como la solidaridad, el empeño, el progreso, el trabajo y el compromiso de entidades y personas de la comarca de Ocaña. Por eso también fue agasajada la labor de reinserción social que realiza la asociación TEA-MO (Trastorno del Espectro Autista Mesa de Ocaña). «Por el ejemplo que supone -justificó la organización- el trabajo a través del asociacionismo de las familias para conseguir la plena inclusión en el ámbito educativo y la socialización» de sus hijos. El galardón lo recogió su presidente y vicepresidente, Emilio Muriel Fernández y José Antonio Meleno Abad, de manos del director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández Zarco, y el presidente de la Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (Recamder), Jesús Ortega. Con Ángel de Vega Cazorla en el recuerdo.

Ángel de Vega Cazorla, un alcalde recordado
Ángel de Vega Cazorla murió el 8 de noviembre víctima de un cáncer. Tenía 58 años. Ese día se cerraba funestamente una carrera de tres décadas como alcalde de su pequeño pueblo, Cabañas de Yepes, y dejaba un vacío en la Diputación de Toledo como delegado de Conservación Vial y Parque Móvil. Cinco meses y medio después, a este abuelo de varios nietos le rindieron este sábado un sentido homenaje en La Guardia, en el Día de la Comarca de Ocaña y durante la entrega de los premios de la asociación Don Quijote de la Mancha. «Ángel fue un hombre excelente y extraordinario, que tenía la capacidad de empatizar con los problemas, de empatizar con la gente, para ayudar a todo el mundo. Tenía una gran capacidad de luchar, trabajar y reivindicar en beneficio de su pueblo y comarca». El presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez, pronunciaba estas palabras sobre su «añorado compañero y amigo» delante de su mujer, Socorro, y de sus hijos Alberto y Rubén. «Fue un gran diputado provincial y representaba muy bien los intereses de su comarca», remarcaba emocionado junto al delegado provincial de Agricultura, Jesús Fernández. La asociación entregaba su 'Quijote del Año' a Ángel de Vega en reconocimiento y como homenaje a su dilatada dedicación como alcalde de unos cientos de paisanos, «ampliando la prestación de servicios a su vecindario y, muy especialmente, a la comarca en su conjunto». Participantes en la entrega de premios - Diputación Estos premios, como dijo Gutiérrez, reconocen «cosas tan importantes» como la solidaridad, el empeño, el progreso, el trabajo y el compromiso de entidades y personas de la comarca de Ocaña. Por eso también fue agasajada la labor de reinserción social que realiza la asociación TEA-MO (Trastorno del Espectro Autista Mesa de Ocaña). «Por el ejemplo que supone -justificó la organización- el trabajo a través del asociacionismo de las familias para conseguir la plena inclusión en el ámbito educativo y la socialización» de sus hijos. El galardón lo recogió su presidente y vicepresidente, Emilio Muriel Fernández y José Antonio Meleno Abad, de manos del director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández Zarco, y el presidente de la Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (Recamder), Jesús Ortega. Con Ángel de Vega Cazorla en el recuerdo.